En beta

Mide si la IA te cita. Y corrige lo que hace que no te cite.

Cada vez más clientes preguntan a ChatGPT, Claude, Gemini o Perplexity en vez de abrir una página de resultados. El GEO Tracker de APEspider mide cuántas veces apareces en esas respuestas, quién aparece en tu lugar y qué fuentes usa la IA para responder por lo tuyo. Y como vive en la misma cuenta que el crawler y tus datos de Search Console, lo que descubres se puede arreglar sin cambiar de herramienta.

Está incluido en la Licencia Fundador →

Medir sin poder corregir es un panel bonito que nadie abre dos veces.

Casi todas las herramientas de visibilidad en IA terminan en el diagnóstico: te dicen que no te citan y ahí se acaba su trabajo. El problema es que saberlo no cambia nada, porque la palanca está en otro sitio — en tu web y en tu contenido.

En APEspider el circuito se cierra dentro de la misma cuenta:

  • Mides. El tracker lanza las preguntas de tus clientes contra los cuatro motores y te dice en qué proporción de respuestas apareces.
  • Ves por qué. El informe señala qué páginas se llevan la cita en tu lugar y qué fuentes alimentan esa respuesta.
  • Corriges. La auditoría técnica y tus datos de Search Console, en la misma app, dicen qué le falta a la página que debería estar respondiendo esa pregunta: datos estructurados, contenido que se vea sin ejecutar JavaScript, una página que exista y esté indexada.
  • Escribes. APEscribe va incluido y convierte ese trabajo en artículos que solo tienes que revisar y publicar.
  • Vuelves a medir. Repetir el informe con la misma configuración es un clic, y la comparación con la ejecución anterior te dice si el trabajo sirvió de algo.

Tus datos de búsqueda, no métricas que se inventa un tercero.

Media industria del SEO vive de números que nadie puede auditar: autoridad de dominio, puntuaciones compuestas, volúmenes estimados presentados como si fueran hechos. APEspider trabaja sobre lo único que es indiscutiblemente tuyo — tus clics, tus impresiones, tu CTR y tus posiciones reales de Google Search Console — y el GEO Tracker parte de ahí también.

Eso resuelve el problema más difícil de todo el GEO, que no es preguntarle cosas a un modelo: es saber qué preguntar. Tú no sabes qué escribe tu cliente en un chat, pero tus datos de búsqueda lo insinúan. El tracker toma tus keywords de Search Console y de tu rank tracker como semillas y construye desde ellas preguntas conversacionales, cada una con su intención clasificada — cómo hacer, mejores, comparación, marca. Las editas, descartas las que no te representan y añades las tuyas.

Junto a cada keyword verás una columna de volumen AI. Va etiquetada como lo que es: una estimación estadística a partir de las preguntas relacionadas de Google, no registros de conversaciones reales. Sirve para priorizar cuáles entran en el informe, nunca como dato duro.

Tú decides qué se pregunta, a quién, desde dónde y cuántas veces.

Un informe es una matriz: prompts × motores × ubicaciones × repeticiones. Nada viene impuesto y todo multiplicador está a la vista antes de ejecutar.

  • Tu marca y sus alias. La detección de menciones busca el nombre y las variantes que le des — la marca, el dominio, tu nombre propio — dentro del texto de cada respuesta.
  • Los motores que quieras. ChatGPT, Claude, Gemini y Perplexity. Cada uno con su coste en créditos escrito al lado, porque no cuestan lo mismo.
  • Las repeticiones que decidas. Cuántas veces se repite cada pregunta en cada motor. Más repeticiones, margen de error más estrecho: el formulario te dice qué fiabilidad estás comprando antes de gastar un crédito.
  • Las ubicaciones que trabajes. País y ciudad, según lo que cada motor admita de verdad.
  • Y la matriz, si hace falta. Si un prompt no tiene sentido en un motor o en una ubicación concreta, lo quitas de esa celda y no se ejecuta ni se cobra.

Si prefieres empezar con la foto mínima, el quick check lanza una sola pregunta —del tipo "recomiéndame herramientas de X"— una vez por motor, con el coste acotado y visible. La profundidad viene después, cuando ya sabes que merece la pena.

Cinco cosas distintas, y ninguna es una puntuación.

  • Si la IA te nombra. Mención de tu marca dentro del texto de la respuesta, con o sin enlace.
  • Si te cita como fuente. Cuando el modelo atribuye parte de su respuesta a una URL tuya, con el enlace resuelto hasta su dominio real.
  • Qué dominios alimentan la respuesta. El ranking de sitios que la IA cita en tu nicho, incluidos —sobre todo— los que aparecen cuando tú no. Esa lista es el equivalente al link building del GEO: son los sitios donde te falta estar.
  • Quién aparece en tu lugar. Los competidores no los das de alta tú: salen de las propias respuestas. Y puedes pedir el contraste directo contra uno concreto.
  • Por qué no te citó. No es lo mismo que el modelo buscara y no te encontrara, que el modelo no buscara y contestara de memoria. El informe los separa, porque son dos problemas distintos con soluciones distintas.

En la IA no existe la posición 3.

Pregunta veinte veces cuál es la mejor herramienta de tu sector y obtendrás veinte respuestas que no coinciden entre sí. Los modelos no son deterministas: una sola consulta no es un dato, es una anécdota. Cualquier herramienta que te dé "tu posición" en ChatGPT te está vendiendo una certeza que no existe.

Por eso el tracker repite cada pregunta tantas veces como decidas y expresa el resultado como lo que es: una tasa de aparición con su margen de error.

Sales en 12 de 20 respuestas · margen ±21 puntos

Esa frase aguanta una reunión con quien te paga, y aguanta una comparación con el mes que viene. "Tu puntuación GEO es 68" no aguanta ninguna de las dos cosas, porque nadie —ni quien la calcula— puede decirte qué significa exactamente ese 68.

Aquí no hay puntuaciones compuestas ni volúmenes inventados. Cada número que ves viene de respuestas reales que quedan guardadas y que puedes abrir para leer tal cual llegaron.

La IA no responde lo mismo en España que en México.

Y no se resuelve escribiendo "en España" dentro de la pregunta. La localización de búsqueda es un parámetro del motor: cambia dónde busca antes de responder, y con ello cambian las fuentes que cita. APEspider la envía como parámetro — país y ciudad en los motores que lo admiten, país solo en los que llegan hasta ahí.

Un motor de los cuatro no admite localización de búsqueda de ningún tipo. En ese caso el formulario te lo dice en la fila del propio motor y te ofrece la alternativa: añadir la ubicación al texto de la pregunta, etiquetada como localización por prompt y sin presentarla como equivalente, porque no lo es. La regla es la misma para todo: cada motor ofrece solo los controles que de verdad ejecuta, en vez de aceptar cualquier ajuste y fallar callando.

Lo que pasa entre que le das a lanzar y ves el informe.

Preguntarle cosas a un modelo es la parte fácil. Lo que convierte esas respuestas en un dato con el que se puede trabajar es todo lo demás:

  • Validar antes de gastar. Cada motor admite unos parámetros distintos y su catálogo de modelos cambia sin avisar. La configuración se comprueba contra lo que el motor soporta de verdad antes de ejecutar, no después de haberlo cobrado.
  • Ejecutar en cola propia. Un informe son decenas o cientos de consultas que tardan minutos en volver. Corren en su propia cola, sin robarle sitio a tus rastreos ni a tu rank tracker.
  • Normalizar cuatro formatos distintos. Cada motor devuelve el texto, las fuentes y los metadatos a su manera. Todo acaba en la misma estructura para que las cifras se puedan sumar entre motores.
  • Resolver las citas hasta el dominio real. Hay motores que devuelven las fuentes como enlaces intermedios que no dicen nada. Se resuelven en el momento de guardarlas, porque si no el ranking de dominios citados sería una lista de redirecciones.
  • Deduplicar y atribuir. La misma fuente citada tres veces en una respuesta es una fuente, no tres. Y hay que saber cuál de esos dominios eres tú.
  • Cobrar lo que se ejecuta. El precio se fija por consulta y queda grabado en cada ejecución, así que un informe de hace tres meses sigue sabiendo lo que costó aunque la tarifa haya cambiado desde entonces.
  • Guardar la respuesta cruda. Completa, con sus fuentes y sus metadatos. Volver a leer un informe que ya pagaste no cuesta créditos, y siempre puedes bajar desde cualquier cifra hasta el texto exacto que devolvió el modelo.

Nada de esto se ve en la pantalla, y es justo lo que separa un dato defendible de una captura de pantalla de ChatGPT.

Las dudas que me llegan sobre esto

"¿Me recomienda ChatGPT cuando alguien pregunta por herramientas de mi sector?"

Eso es justo lo que mide el informe. Lanzas la pregunta tal y como la escribiría un cliente, la repites N veces en los motores que elijas y obtienes la proporción de respuestas en las que apareces, con su margen. No es un sí o un no: es "en 12 de 20".

"¿Qué fuentes usa la IA para responder sobre mi sector?"

Cada respuesta llega con sus fuentes atribuidas y resueltas a su dominio real. El informe las agrega, así que acabas con el ranking de dominios que los modelos citan en tu nicho — incluidos los que aparecen cuando tú no. Esa lista es tu plan de trabajo.

"¿Con qué competidores me compara la IA?"

Los competidores no los das de alta tú: salen de las propias respuestas. Quien se lleva la mención cuando la pregunta era para ti aparece en el informe, y puedes pedir el contraste directo contra uno concreto.

"No sé qué le pregunta la gente a ChatGPT sobre lo mío. ¿Por dónde empiezo?"

Por tus propios datos. APEspider parte de tus keywords de Search Console y del rank tracker y construye desde ahí preguntas conversacionales con su intención clasificada. Llegas con un dominio y sales con una lista de prompts realistas que puedes editar.

"¿Por qué repetir la misma pregunta varias veces?"

Porque los modelos no son deterministas: la misma pregunta produce respuestas distintas. Una sola consulta no te dice nada, solo te da una anécdota. Repetir y contar convierte la anécdota en una tasa con margen de error, que es lo único que puedes comparar mes a mes.

"¿Sirve si trabajo mercados en español fuera de España?"

Sí, y es una de las razones de que exista. La localización de búsqueda se envía como parámetro, así que puedes lanzar el mismo prompt desde España y desde México y ver que las respuestas y las fuentes citadas no coinciden.

"¿En qué se diferencia esto del rank tracker?"

El rank tracker mide posiciones en la página de resultados. El GEO Tracker mide apariciones dentro de las respuestas de la IA, donde no hay posiciones sino probabilidades. Se complementan: lo que hace que un modelo te cite suele ser lo mismo que hace que Google te posicione, y las dos cosas están en la misma app.

"Ya sé que la IA no me cita. ¿Y ahora qué?"

El informe te dice en qué preguntas no sales y qué fuentes se llevan la cita en tu lugar. Desde ahí, en la misma cuenta: la auditoría técnica dice qué le falta a la página que debería responder esa pregunta, APEscribe ayuda a escribirla, y repites el informe para ver si algo se movió. Ese circuito es el producto.

"¿Cuánto cuesta lanzar un informe?"

Se paga en créditos y cada motor tiene el suyo, escrito junto al motor antes de ejecutar nada. El total depende de cuántos prompts, motores, ubicaciones y repeticiones elijas, y se recalcula en el formulario mientras lo configuras. Releer un informe que ya pagaste no cuesta créditos.

"¿Está terminado?"

Está en beta y funcionando: se configura, se ejecuta y devuelve el informe. Lo que va llegando después es el seguimiento programado — repetir solo, con su histórico y sus avisos — sin que tengas que lanzarlo tú cada vez. Entra en la Licencia Fundador sin coste extra.

Está incluido en la Licencia Fundador.

El GEO Tracker no se vende aparte: entra en APEspider PRO junto a la auditoría técnica con crawler propio, tus datos de Search Console, el rank tracker SERP por mercado, los informes en Word y Excel y APEscribe. Una suscripción de 290 € al año — 24 € al mes — y todo lo que se publique durante tu año incluido sin coste extra.

Ver el trato completo →

← Volver a la página principal